Nuestra historia pirata

Jeireddín Barbarroja:

Comenzamos a despertar vuestra curiosidad pirata: el más famoso pirata que surcó esta costa fue Barbarroja que navegó en el S.XVI con los barcos más rapidos del momentos, las “galeotas“.Con estos barcos tardaban 3 días hasta estas costas.  Teniendo su base en la isla de Jerba en la actual Túnez.

Fue nombrado Almirante Jefe por Solimán I de la flota otomana por la conquista de la Isla de Rodas (Grecia) el 1522 . En aquella batalla despojaron a los Caballeros Hospitalarios de la isla de Rodas tras una gran estrategia otomana. Siempre navegaba con sus hermanos y lugartenientes “Bragut“, “Cachidiablo“.  

Tras apresar 3 galeones llegados del nuevo mundo (América) y el Rey Carlos I más preocupado de recibir dinero y plata de América, el pirata Barbarroja se hizo más fuerte en la Costa Blanca por la orografía y por los moriscos desterrados que le proporcionaban todo tipo de mercancías. Con la ayuda de estos atemorizaba a toda nuestra comarca haciendo incursiones de Benissa a Teulada, de Teulada a Jávea y de Jávea a Denia.

En tales sitios aterrorizaba y apresaba  a la población para venderlos como esclavos a los señores del Imperio Otomano.

Otras historias piratas:

El verano de 1595 el pueblo de Teulada es declarado en ruina por los estragos que causaban los piratas. Durante unos años Teulada fue absento de pagar impuestos debido a la dificultad económica que atravesó.

En 1637 el pueblo de Calpe tenía cerca de 350 habitantes, los cuales alrededor de 290 de ellos fueron apresados estando 5 años presos en África hasta que fueron intercambiados por oro.

En 1679 Jávea sufrió uno de los episodios más violentos. La lucha tuvo lugar entre ocho naves turcas y cuatro genovesas. De las últimas murieron unos 40 viajeros, todos soldados retirados de la ciudad italiana de Mesina. Pero el bando moro perdió a más de 500 hombres. La batalla es recordada por la bravura con la que actuó el capitán de los genoveses, conocido como San Jerman.

En 1779 una embarcación argelina atacó a dos barcas catalanas, que transportaban vino y aguardiente. Los cristianos se refugiaron en la Cala de la Granadella. Desde allí, más 50 hombres armados con escopetas consiguieron repeler a los atacantes y causar dos bajas; si bien ellos sufrieron tres víctimas.

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